Melisa
Melisa
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Para qué sirve la Melisa
La melisa es una de las plantas más versátiles y queridas de la tradición herbal europea. Su perfil es suave pero efectivo: ayuda a calmar la mente en momentos de tensión, acompaña los procesos digestivos cuando el estrés se instala en el estómago y prepara el cuerpo para un descanso más tranquilo. Es la planta del equilibrio — ni sedante ni estimulante, simplemente reguladora.
Ideal para esos momentos en que la cabeza no para, el estómago se resiente del ritmo del día o simplemente necesitas un paréntesis de calma en medio de la jornada.
Propiedades y Características
- Aroma fresco y cítrico, característico de la familia de la menta — suave y muy agradable
- Sabor delicado, ligeramente limón, nada amargo ni invasivo
- Sin teína — apta para cualquier momento del día, incluida la noche
- Combina muy bien con tila, pasiflora, manzanilla o menta
- Sin aditivos, sin aromas artificiales, planta seca en su forma más pura
Cómo y Cuándo Tomar la Melisa
Puedes tomarla en cualquier momento del día. Es especialmente útil después de las comidas si notas pesadez o tensión digestiva, a media tarde cuando el cansancio mental se acumula, o por la noche como ritual de desconexión. Una o dos tazas al día es suficiente.
Cómo Preparar la Infusión de Melisa
Calienta agua hasta los 90–95°C. Usa entre 1,5 y 2 gramos de melisa seca por taza (unos 200 ml) — una cucharada sopera generosa. Deja infusionar tapada durante 7 a 10 minutos para conservar los aceites esenciales. Cuela y disfruta sola o con un toque de miel. Para potenciar el efecto relajante, combínala con tila o pasiflora a partes iguales.
Ingredientes
Melisa seca (Melissa officinalis), hojas y tallos.
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